Laboral

Más profesionales con mejores condiciones y más recursos en 2026

Demandamos una mayor inversión pública y un Estatuto Marco que garantice todas las mejoras laborales que necesitan enfermeras y fisioterapeutas.

El Sistema Nacional de Salud afronta 2026 con similares problemas y deficiencias que en años anteriores.

Tras la pandemia y, pese a los compromisos de administraciones y partidos, la sanidad sigue sin suficiente inversión pública y con plantillas deficitarias en algunas categorías profesionales, caso de las enfermeras y fisioterapeutas, que trabajan, además, con unas precarias condiciones laborales. 

Por ello, son tres los grandes retos para el próximo año: Mayor inversión, más profesionales y mejores condiciones de trabajo. 

Las soluciones son conocidas y desde SATSE las ponemos sobre la mesa de manera recurrente en todos los foros de negociación y diálogo, tanto a nivel estatal como en las diferentes comunidades autónomas.

Más inversión pública

En lo que respecta a la financiación de la sanidad pública, necesitamos presupuestos públicos realmente expansivos que posibiliten el incremento porcentual del PIB que nos acerque, al menos, da la media de muchos países de nuestro entorno. Deberíamos poder llegar, de manera progresiva, al 10 por ciento del PIB.

Ante la falta de suficientes profesionales de Enfermería y Fisioterapia, desde el Sindicato también se han planteado soluciones. Hay que aprobar en 2026, de una vez por todas, la Ley de ratios enfermeras e incrementar el número de plazas universitarias en base a una financiación adecuada que garantice la calidad de la formación.

Estatuto Marco

Este año también debe ser el inicio de la andadura de un nuevo Estatuto Marco del Personal Estatuario, que suponga, de verdad, una apuesta por los profesionales de la sanidad pública y dé respuesta a sus necesidades y a las del sistema.

Se mantienen, en la actualidad, las negociaciones con el equipo de Mónica García a la espera de ver reflejados en un nuevo borrador de la norma los compromisos adquiridos por el Ministerio de Sanidad en aspectos esenciales, como la jornada laboral, el acceso a las jubilaciones parcial y anticipada y el reconocimiento retributivo que debe acompañar al nuevo modelo de clasificación profesional.

No caben ambigüedades, el compromiso debe ser firme. De lo contrario, 2026 será un año de movilización y conflicto. 

También se debe recuperar el cobro íntegro de las pagas extraordinarias. Un recorte uinjustificable que se mantiene desde hace más de 15 años y que supone una perdida, en cada paga,  de  321 euros, en caso de tener un trienio trabajado, y más de 366 euros si la enfermera o fisioterapeuta lleva trabajando desde hace 15 años.

En total, son ya 31 las pagas que no han podido cobrar en su totalidad desde 2010 por la negativa de los sucesivos gobiernos a modificar la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Retos de futuro

Sin mejores condiciones de trabajo, los profesionales no podrán ofrecer la atención y cuidados que requiere una sociedad que no debemos olvidar que está cada vez más envejecida y con mayores niveles de cronicidad, dependencia y pluripatologías.

Si los gobiernos y los partidos no dejan de utilizar la sanidad como un “campo de batalla” y no priorizan realmente lo que a todas y todos nos importa más, que es la salud, nuestro sistema sanitario seguirá “malviviendo” con numerosas “grietas y fisuras” pese al trabajo de enfermeras, fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios que “son los que mantienen a flote un barco que hace aguas por todas partes”.