Laboral
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales requiere una “actualización integral” para adaptarse al Siglo XXI
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales cumple 30 años en un contexto laboral muy diferente a cuando se puso en vigor, en 1995, y supuso una “auténtica revolución” en todo lo relativo a la salud y seguridad en el trabajo.
Factores, como la digitalización, el envejecimiento de los trabajadores, la feminización del trabajo o los nuevos riesgos psicosociales y retos éticos, aconsejan que se acometa su actualización de manera integral.
Según SATSE, esta ley debe “mantener su espíritu”, pero ampliar su alcance a las nuevas realidades de la salud laboral del Siglo XXI.
Más protección
Esta modernización debe conllevar la integración de la salud mental y la igualdad de género como ejes estratégicos de la norma. También se tiene que reforzar la protección de la intimidad y la confidencialidad de las personas trabajadoras.
Otras propuestas del Sindicato son potenciar el papel de los delegados de prevención como garantes de la participación y la vigilancia democrática. SATSE recalca que son “un pilar de la prevención”, pero su papel se ha visto limitado por la externalización y la falta de recursos.
Por ello, urge reforzar su formación y su capacidad de acceso a la información preventiva y participación real en la planificación de la salud laboral. También deben ser agentes activos en la aplicación de los planes de igualdad y la detección de la violencia o acoso laboral y sexual.
Desde la organización sindical se insiste, además, en que hay que alinear la acción preventiva con los Planes de Igualdad, creando un marco común de salud, igualdad y derechos laborales.
Penosidad
La organización sindical considera fundamental que se reconozca la penosidad y especificidad de determinados trabajos, como es el de las enfermeras y enfermeros, adecuando la prevención a su alta carga física, biológica y emocional.
La necesidad de actualizar la Ley de Prevención de Riesgos laborales para que mejore la salud y seguridad laboral de estos profesionales sanitarios pasa por incluir expresamente la penosidad, toxicidad y riesgo biológico, como criterios de evaluación y compensación, la inclusión del sector en regímenes especiales o propiciar medidas de jubilación anticipada por su exposición continuada a múltiples riesgos laborales.
Mayor prevención
También se debe reforzar la prevención ergonómica y de carga física; la prevención psicosocial con enfoque de género, y evaluar los riesgos derivados de los turnos rotatorios, nocturnos y las jornadas extensas, ya que afectan de forma distinta a las mujeres por su rol de cuidados.
Por último, desde SATSE se plantea introducir medidas de conciliación real en la organización de turnos, mejorar la protección frente a agentes biológicos y la exposición química, y el fortalecimiento de los comités de seguridad y salud, así como potenciar la perspectiva de género y corresponsabilidad institucional.