Salud
Las enfermeras que trabajan en turnos de noche tienen mayor riesgo de Covid persistente
14.08.26 | Estatal
Las enfermeras que trabajaban en turnos de noche presentan un riesgo un 88% mayor de desarrollar COVID persistente, incluso tras tener en cuenta otros factores de riesgo como el historial de vacunación o la presencia de enfermedades crónicas, según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
Aunque el estudio analiza diferentes profesiones, sus conclusiones tienen una especial relevancia para la enfermería, uno de los colectivos con mayor presencia de trabajo a turnos y nocturno.
Durante la pandemia, miles de enfermeras estuvieron expuestas de forma continuada al virus mientras mantenían jornadas prolongadas y alteraciones del ritmo circadiano, factores que podrían favorecer la aparición de secuelas a largo plazo.
Los investigadores señalan que el trabajo nocturno altera los ritmos biológicos y puede afectar al sistema inmunitario, dificultando la recuperación tras la infección. Esta alteración, unida a la elevada exposición al virus, podría explicar el incremento del riesgo observado.
El estudio se suma a la creciente evidencia científica que relaciona las condiciones laborales con el desarrollo de COVID persistente. Además del trabajo nocturno, otros factores como la exposición frecuente al público, el trabajo presencial y determinadas condiciones de salud también influyen en el riesgo de desarrollar síntomas prolongados, lo que se acumula a toda la evidencia disponible que argumenta nuestra petición de que se inicie el procedimiento de estudio preceptivo para poder acceder a una jubilación anticipada.
Enfermedad profesional
Para SATSE, estos resultados refuerzan la idea que SATSE ha mantenido desde el principio de la necesidad de reconocer el ‘covid persistente’ como enfermedad profesional para garantizar una mayor protección y seguridad de los profesionales sanitarios de cara a futuras secuelas, y denuncia la falta de visión de las administraciones que esperaron a que fueran los tribunales los que fallaran a favor de profesionales, lo que finalmente derivó en su reconocimiento.
En su día, SATSE denunció esta situación ya que “tenía que haber sido la propia administración pública la que debería hacerlo de oficio sin necesidad de obligar a los profesionales sanitarios a acudir a los tribunales en defensa de sus intereses y con la consiguiente sobrecarga al sistema judicial”.
Es una situación que claramente perjudicó a profesionales sanitarios que no olvidemos que fueron los que más se contagiaron en todo el mundo durante los peores momentos de la pandemia, más de un 20 por ciento de enfermeras y fisioterapeutas se contagiaron de manera formal durante la pandemia, además de otro 20 por ciento del que no constan pruebas diagnósticas.
Del 54 por ciento del personal sanitario que tuvo COVID-19 presentaron síntomas persistentes. Además, hasta un 29% de afectados siguen de baja y un 19 por ciento trabaja con restricciones severas.
Qué supuso esta lucha sindical
El reconocimiento de Covid-19 como enfermedad profesional conlleva que el profesional sanitario afectado pueda acceder a determinados beneficios, como el incremento en la prestación económica percibida correspondiente al periodo de baja, así como recibir una mayor protección en caso de posibles recaídas y/o secuelas a consecuencia de haber padecido la enfermedad, entre otras cuestiones, y todo ello sin límite temporal, es decir, de por vida, concluye.
Desde el Sindicato seguimos peleando por la adaptación del puesto de trabajo para los profesionales sanitarios con COVID persistente, algo que exige la normativa española para asegurar su bienestar.
Además, no hacerlo puede generar responsabilidades legales, multas y posibles litigios. Además, hemos propuesto distintas actuaciones y medidas desde la premisa de que el COVID persistente requiere un enfoque multidisciplinar para garantizar la salud, seguridad y dignidad del trabajador sanitario.
Así, hemos promovido la implantación de Unidades multidisciplinares para seguimiento y un registro nacional de sanitarios con COVID Persistente; integrar protocolos específicos de adaptación laboral dentro de los planes de prevención de los centros sanitarios y realizar evaluaciones multidisciplinares antes de la reincorporación para asegurar la salud integral del personal.
También instamos de manera permanente a la necesidad de formar a los servicios de prevención específicamente sobre el COVID persistente para mejorar la gestión sanitaria, así como formación específica para equipos directivos y mandos intermedios y colaboramos con long covid ACTS.. Otra necesidad es establecer monitorización continua para garantizar igualdad y evitar discriminación en el entorno laboral.
Desde SATSE también se ha impulsado la realización de un estudio exhaustivo sobre la prevalencia del COVID persistente a fin de poder planificar los recursos necesarios.
Síntomas
Según la evidencia, los pacientes afectados por COVID persistente pueden presentar síntomas otorrinolaringólogos, respiratorios, digestivos, cardíacos, urinarios, oftalmológicos, dermatológicos, osteomusculares, psicológicos, psiquiátricos, neurológicos y cognitivos, así como alteraciones endocrinas, que pueden aparecer días, semanas o meses posteriores al alta.
Te puede interesar
21.12.23 | Estatal
En Navidad, el mejor regalo es donar tu sangre
20.03.24 | Estatal
Enfermeras, claves para la contención de la obesidad
22.10.25 | Estatal