Salud

Los adolescentes siguen recurriendo a métodos inseguros para prevenir embarazos e infecciones de transmisión sexual

La enfermera escolar desarrolla una labor fundamental para mejorar la prevención, información y sensibilización de la infancia y adolescencia dentro de los centros educativos.

Un tercio de los adolescentes de 15 a 18 años ha mantenido relaciones sexuales coitales en España, y uno de cada cuatro recurre a métodos inseguros para prevenir embarazos. De igual manera, uno de cada tres jóvenes tampoco usa métodos seguros para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS).

Estos son algunos de los datos que arroja el Estudio ‘Health Behaviour in School-aged Children’, que ha analizado los comportamientos sexuales de jóvenes escolarizados de entre 15 y 18 años. Un análisis enmarcado en un proyecto internacional promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que ha dado a conocer el Ministerio de Sanidad.

Desde Sanidad se subraya que los datos evidencian la necesidad de fortalecer las políticas de educación sexual integral desde un enfoque preventivo y comunitario, así como de atender a los determinantes sociales de la salud que condicionan la conducta sexual de los y las adolescentes.

Sostiene, además, que la promoción del uso consistente de métodos seguros, la reducción de las desigualdades sociales en salud sexual y la prevención de las infecciones de transmisión sexual y de embarazos no deseados requieren una respuesta multisectorial en la que se impliquen centros educativos, servicios sanitarios y familias.

Enfermera escolar

Por ello, desde SATSE insistimos en la importancia y necesidad de contar con enfermeras escolares en todos los colegios e institutos de nuestro país.

Esta profesional sanitaria puede realizar actuaciones de información y sensibilización que eviten conductas de riesgo y promuevan una vida sexual responsable.

Fundamentales

La figura de la enfermera escolar juega un papel fundamental como apoyo y referencia, promoviendo un ambiente de confianza donde los estudiantes pueden buscar orientación y recursos.

Esta profesional busca fortalecer su confianza y autoestima para que desarrollen conductas sexuales seguras que reduzcan, por ejemplo, el número de contagios de ITS. 

Además, la enfermera escolar puede colaborar con el personal docente y las familias, lo que permite obtener una visión integral sobre la salud sexual de los adolescentes y servir también de enlace con los servicios sanitarios y sociosanitarios. 

Relaciones

El informe revela que, en 2022, el 34,8 por ciento de los adolescentes entre 15 y 18 años ha mantenido relaciones sexuales coitales, con escasas diferencias entre chicos (34,3%) y chicas (35,2%).

En cuanto a las edades, el 20,7 por ciento de los jóvenes de 15-16 años ha tenido relaciones sexuales, frente al 48,5 por ciento en el grupo de 17-18 años. Por su parte, el 13,2 por ciento comenzó a los 13 años o antes.

El preservativo es el método anticonceptivo más frecuente, ya que el 65,5 por ciento de los adolescentes de entre 15 y 18 años encuestados refirió haberlo usado en su última relación sexual coital. Por otro lado, el uso de la píldora anticonceptiva (sola o en combinación con otro método) se sitúa en el 15,9 por ciento.

Aunque las chicas presentan una mayor utilización de la píldora anticonceptiva (19,6%) y de anticoncepción de emergencia (32,3% entre las sexualmente activas), su nivel de protección frente a infecciones es menor y su exposición a embarazos no planificados es mayor.

Métodos

El menor uso del preservativo de las chicas, sumado a la frecuencia elevada de prácticas poco eficaces como la “marcha atrás” (16,9%), pone de manifiesto una mayor situación de vulnerabilidad en la salud sexual de las adolescentes.

Asimismo, una de cada tres chicas (32,3%) ha recurrido alguna vez a la píldora del día después, un 7,2% en dos ocasiones y un 3% en tres o más, lo que refuerza la necesidad de mejorar la educación y el acceso a métodos anticonceptivos regulares. 

El estudio también resalta que el 2,9 por ciento de las chicas de 15 a 18 años sexualmente activas ha estado embarazada alguna vez, lo que representa el 1 por ciento del total de adolescentes de ese tramo de edad.