Perspectiva

Nueva LOPS: ordenar y transformar

Trabajaremos con todas nuestras fuerzas para que nunca sea un punto y seguido. La nueva LOPS debe ordenar, pero también transformar y llevar el cuidado a la posición que necesitan nuestros pacientes.

La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias de 2003, negociada por SATSE dentro de la triada normativa que incluía también el Estatuto Marco y la ley de Cohesión y Sanidad, supuso a principios del siglo XXI una reforma estructural en el sistema sanitario, ordenando el ejercicio de las profesiones sanitarias tituladas, tanto en el ámbito público como en el privado, siguiendo el mandato que se recoge en la Constitución. 

Fue un paso decisivo, porque hasta la promulgación de la LOPS no contábamos con una norma con rango de Ley que ordenara nuestra profesión, tan sólo una descripción de funciones prevista en el Estatuto del Personal Sanitario no Facultativo, solo aplicable al colectivo Estatutario de la Seguridad social, y que no respetaba los principios de autonomía, autodisciplina y responsabilidad profesional en la toma de nuestras decisiones, aspectos básicos del ejercicio de nuestra profesión.

También contempló el reconocimiento de la formación continuada como un derecho y un deber. Además, consolidó el modelo de especialidades y la carrera profesional, entre otros avances.

Desarrollo incompleto

Sin embargo, más de veinte años después, aquella ordenación necesaria ha evidenciado que, una vez más, ordenar no significa siempre transformar. Y el desarrollo de aquella ley no ha sido completo para nuestra profesión, ni para el sistema sanitario.

Por eso, la reforma de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) de 2003, que llega en un momento clave para el sistema sanitario, en plena transformación tecnológica, con nuevos perfiles emergentes y una presión asistencial sostenida, es una oportunidad perfecta para tener una mirada sindical más ambiciosa en la que la nueva Ley de Ordenación no sólo ordene, sino también sea capaz de transformar el sistema sanitario y permitir, de una vez por todas, dirigirlo hacia la cronicidad, el seguimiento continuo del paciente, la prevención y la promoción de la salud.

Además de suponer una mejora latente en el ejercicio de nuestra profesión y en nuestras condiciones laborales. Porque existe una diferencia fundamental, y preocupante, entre el reconocimiento formal y el reconocimiento efectivo.

Revisión integral

Por eso queremos que esta nueva LOPS haga una nueva “revisión integral” del modelo de clasificación profesional, acabe con el agravio discriminatorio que enfermeras especialistas, enfermeras y fisioterapeutas vienen sufriendo dentro de la administración pública, al estar en el subgrupo A2, y dando también respuesta a lo establecido en el Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco, ya negociado y ahora pendiente de aprobación.

También queremos, entre otros cambios,  que preserve los conceptos que definen a las profesiones sanitarias (generación de conocimiento propio y de evidencia científica; marco teórico y conceptual, práctica basada en la evidencia, profesionalización y regulación) como garantía de calidad asistencial, desarrollo profesional y seguridad del paciente; así como consideramos fundamental trasponer la definición de Enfermería y Fisioterapia, tal y como indica el redactado del Estatuto Marco que hace hincapié en la capacidad diagnóstica, prescriptora y de toma de decisiones en el ámbito de sus competencias.

Avances

Sobre el papel, la enfermería lleva años avanzando: más formación, mayor especialización, capacidad investigadora, liderazgo en cuidados y una creciente implicación en ámbitos como la gestión o la innovación… Pero en la práctica, ese avance no se ha traducido en mayor autonomía, ni en presencia en los espacios de decisión, ni en una mejora proporcional de nuestras condiciones laborales.

La nueva LOPS tiene la oportunidad de corregir este desequilibrio. De pasar de un modelo basado en jerarquías tradicionales a otro más colaborativo, donde cada perfil del equipo multidisciplinar aporte su máximo potencial, desde su posición. De reconocer que los cuidados no son un complemento, sino el eje central del sistema. Así conseguiremos que la diferencia entre lo que la ley dice y lo que las enfermeras viven no siga siendo tan grande. 

La nueva LOPS puede ser el punto de inflexión. Trabajaremos con todas nuestras fuerzas para que nunca sea un punto y seguido. No podemos perder esta oportunidad. La nueva LOPS debe ordenar, pero también transformar y llevar el cuidado a la posición que necesitan nuestros pacientes.