Perspectiva
¿Por qué en Sanidad no?
Las enfermeras llevamos desde 2018 esperando una Ley de ratios que nos permita atender a nuestros pacientes como merecen.
En España estamos asistiendo a una realidad muy llamativa. Mientras se avanza firmemente hacia la reducción de las ratios del alumnado por docente en el ámbito educativo, la aprobación de una Ley que garantice ratios máximas de pacientes por enfermera continúa estancada.
La pregunta es inevitable: si el Gobierno acepta que un número excesivo de alumnos perjudica la calidad de la enseñanza, ¿por qué le cuesta tanto reconocer que un número excesivo de pacientes compromete seriamente la calidad de la asistencia sanitaria y la seguridad del paciente, a pesar de contar con sobrada evidencia científica.
Aplaudo firmemente la decisión del Gobierno de contar con unas ratios adecuadas en Educación. Queremos unas ratios adecuadas en Educación. Y en Sanidad también. Ambas responden a un mismo principio, fortalecer nuestro Estado de Bienestar y nuestros servicios públicos.
Nadie discute que la educación necesita recursos suficientes para ofrecer una enseñanza de calidad, ¿Por qué no en Sanidad? ¿A qué están jugando? ¿Se dedican a hacer cábalas electorales día sí, día también, o responden a las necesidades de la ciudadanía?
Ley de ratios
Las enfermeras llevamos desde 2018 esperando una Ley de ratios que nos permita atender a nuestros pacientes como merecen. Llevamos años aguantando una presión asistencial sin precedentes, incluida una pandemia, donde la profesión se dejó todo. Llevamos años viendo cómo desde todas las formaciones políticas siguen buscando excusas.
Excusas presupuestarias. El argumento económico suele aparecer en la boca de nuestros representantes con mucha frecuencia cuando se habla de reforzar las plantillas sanitarias. Lo que no dicen es que la falta de enfermeras tiene un coste enorme: más complicaciones, reingresos, bajas laborales, rotación de profesionales y una enorme dificultad para encontrar y fidelizar profesionales.
Excusas territoriales. Hablan de invasión de competencias, y digo yo, ¿en educación no?. Otras, que no hay enfermeras suficientes, y los que sí la defienden, que hay que hacer un estudio exhaustivo para determinar la complejidad asistencial y la diversidad de servicios, algo que parece acertado pero que, tal y como se plantea, no sé cuántos años más nos va a llevar, ni si cuando lo tengamos, habrá políticos que quieran aprobar la Ley. Quizá es que estamos obviando algo muy importante, que es la necesidad de que en Sanidad hay que empezar ya a hacer algo, y hacerlo de manera urgente.
Déficit profesionales
Todas son cuestiones reales que hay que resolver, pero, en ningún caso, deberían convertirse en una excusa para no hacer nada. Porque mientras nuestros políticos discuten eso, en un panorama poco alentador, la ausencia de esta Ley está provocando un aumento de la morbi-mortalidad en la asistencia sanitaria, y una sobre explotación de nuestras enfermeras, reconocida por el propio Ministerio de Sanidad en 100.000 profesionales.
Nuestros políticos son muy listos. Igual es que piensan que las enfermeras no vamos a abandonar a un paciente en estado crítico. Y tienen razón.
Quizás piensan que no vamos a ir a la huelga, porque los servicios mínimos que nos imponen son más que las plantillas que un día cualquiera tenemos en un hospital o centro de salud, por lo que sería tirar el dinero de las enfermeras a la basura, y eso tendría delito. Y puede que tengan razón.
Quizás pensarán que, si en la pandemia aguantamos el tirón, podremos seguir haciéndolo sine die.
O quizás piensen que nunca nos uniremos como colectivo y en eso es donde tenemos que demostrar que se equivocan. Podemos y debemos.