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Nuevas oportunidades de empleo para la profesión enfermera
16.05.13 | Estatal
Esta sobresaliente preparación choca con la realidad actual del Sistema Nacional de Salud que aún no les ha permitido desarrollar de manera efectiva las competencias y cualidades que atesoran. Además de lograr que éstas se reconozcan y se plasmen en el día a día de la sanidad de nuestro país, el futuro de la profesión pasa por lograr que la enfermería tenga mayor presencia en nuevos ámbitos de actuación laboral que conlleve también una mayor contratación del colectivo.
El nuevo modelo de coordinación sociosanitaria que la Administración central quiere poner en marcha en los próximos meses o los centros educativos, son dos claros ejemplos de estos nuevos ámbitos de actuación profesional.
En el caso de la atención sociosanitaria, el actual Gobierno se ha comprometido a desarrollar a finales de este año un modelo que integre servicios y garantice la continuidad asistencial, ofrezca una ayuda integral al paciente y coordine de modo permanente y sistemático los servicios sanitarios y sociales.
Para dar respuesta a la demanda de personas que necesitan atención sociosanitaria no sólo es necesario buscar la coordinación entre los sistemas social y sanitario, sino también un modo nuevo en la provisión de servicios que se ajuste a las preferencias de los usuarios y responda de forma satisfactoria a sus necesidades y las de sus familias.
Con esta premisa, hay que definir qué profesional debe tener el protagonismo en este nuevo campo, atendiendo al estricto análisis de las competencias necesarias. Para ello, es necesario preguntarse: qué hay que hacer, quién posee la competencias y quién es, además, el más costo-efectivo.
Un profesional, en definitiva, que pueda con relativa facilidad identificar en su trabajo cotidiano las situaciones de necesidad de atención sociosanitaria, que pueda hacerlo además en el contexto en el que se producen y evolucionan (domicilio y centro), que pueda valorar los recursos que se tienen a disposición en el entorno (red familiar, social, suplencia/ayuda contratada...), que conozca las preferencias de las personas con las que viene manteniendo una relación a lo largo del tiempo, y que al tener conocimiento de los servicios disponibles pueda analizarlos y proponerlos para dar respuesta a la necesidad existente, en coordinación o de forma complementaria con los profesionales del campo de lo social.
Atendiendo a estas necesidades, no se cae en el corporativismo al afirmar que las enfermeras poseen todos estos atributos y por tanto están llamadas a ser un pilar fundamental en el nuevo modelo de coordinación sociosanitaria en nuestro país.
De otro lado, y respecto a la inclusión de la figura de la enfermera en las escuelas públicas españolas, es indudable que se conseguirían distintos beneficios como garantizar la atención al niño, ofreciéndole los cuidados profesionales que éste necesita.
También en el campo de la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, o como agente mediador entre la familia, los padres y el profesorado.
Asimismo, se contribuiría a la consecución de los objetivos de salud defendidos por la Organización Mundial de la Salud, mejorando los hábitos de salud de los escolares y disminuyendo los indicadores negativos de salud de las personas.
Noticia publicada en Mundo Sanitario.
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