SATSE León pide al presidente de la Diputación que interceda para subsanar deficiencias en la asistencia en zonas rurales

04 mayo 2018

Ruth Barrientos, secretaria provincial de SATSE León

El Sindicato de Enfermería solicita que acabe la desproporción existente entre la dotación de médicos y enfermeras en la zona rural, que impide que se preste una atención integral al paciente y que contribuye a que se generen situaciones tensas que derivan en agresiones y amenazas como la sufrida por la médico del consultorio de Algadefe.

El Sindicato de Enfermería, SATSE, de León ha remitido una carta al presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, en la que le solicita que interceda para que se subsanen las deficiencias que este Sindicato ha advertido en la dotación asistencial de la provincia y se garantice que el lugar de residencia de los ciudadanos no implique discriminaciones en el acceso a la asistencia sanitaria, a la vez que le expresa su disposición para colaborar con la Institución Provincial en cuantas acciones emprenda para ello.

Una de estas peticiones está directamente relacionada con la desproporción que existe en los consultorios locales entre la dotación de médicos y enfermeras en ellos. SATSE pide más enfermeras para que se iguale su cifra a la de médicos. Si no hay enfermera en los consultorios y el médico tiene que acudir solo a realizar un acto asistencial,que es un acto médico y de enfermería,no se garantiza la asistencia integral y esto conlleva situaciones que ponen en riesgo a los profesionales, como lasamenazas de muerte denunciadas por la médico del consultorio de la localidad de Algadefe.Lo mismo sucede en los casos en que es una enfermera la que presta asistencia sola a los pacientes. La indefensión que sienten estos profesionales es total ante un caso como el anterior.

Se trata de un círculo vicioso. Los pacientes sienten que sufren carencias en la asistencia, que no reciben la misma en igualdad de condiciones que en la zona urbana, lo que es discriminatorio, y eso genera malestar que desemboca en agresiones contra los profesionales sanitarios.

SATSE recuerda que este Sindicato “es conocedor del grave deterioro que viene sufriendo la atención sanitaria rural de la provincia y de la importancia que ésta tiene en la pérdida de la calidad de los servicios básicos en nuestros pueblos, lo que contribuye a la despoblación que están sufriendo estas zonas”.

El Sindicato de Enfermería insiste en su misiva en el desequilibrio existente entre personal médico y enfermero en Atención de Urgencia en centros de salud como los deValencia de Don Juan, Santa María del Páramo y Sahagún. En ellos hay menos personal de enfermería que médico: dos médicos y una enfermera en cada centro, y los profesionales enfermeros que trabajan en ellos detallan que “son numerosas las ocasiones en las que coinciden dos o más urgencias/emergencias, por lo que es imposible atenderlas de forma adecuada.

Asimismo, SATSE relata en la carta que en la Zona Básica de Salud de La Cabrera se da una situación sin precedentes en la Atención Primaria de Castilla y León. El PAC de Quintanilla viene siendo atendido únicamente por un médico los sábados, domingos y festivos, de modo que, cuando es necesaria la atención de enfermería, de los pacientes o bien la enfermera que está de guardia en Truchas tienen que desplazarse 16 km por una carretera de montaña que en invierno se hace impracticable, “por lo que es imposible abordar una emergencia de forma correcta, al ser necesaria la actuación de dos profesionales simultáneamente”.

Para evitar esta situación SATSE ya ha alertado a la gerente de Atención Primaria de estas situaciones, sin que se hayan subsanado a día de hoy.

En su carta, SATSE León también cita la Ley General de Sanidad de 1986, que en su Título I, Capítulo I, establece que “La asistencia sanitaria pública se extenderá a toda la población española” y que “el acceso y las prestaciones sanitarias se realizarán en condiciones de igualdad efectiva”; que “la política de salud estará orientada a la superación de los desequilibrios territoriales y sociales” y que “las políticas, estrategias y programas de salud integrarán activamente en sus objetivos y actuaciones el principio de igualdad entre mujeres y hombres, evitando que, por sus diferencias físicas o por los estereotipos sociales asociados, se produzcan discriminaciones entre ellos en los objetivos y actuaciones sanitarias”.